El Clan Orión os escribe con la perspectiva que dan los meses posteriores al Roverway y hacemos memoria de esos inolvidables quince días en tierras finlandesas para contaros detalladamente lo que nos aconteció.
UN GRAN PLAN
Después de pasar tres días ayudando en el campamento de verano del grupo en Barbadillo de Herreros, con el tiempo justo para preparar las mochilas, asearnos y descansar en nuestra camita una noche, comenzamos esta historia un 18 de julio de 2012.
Antes de comenzar a contaros cosillas, están colgadas las mejores fotos del viaje así que, si os apetece echar un vistazo, pincha aquí:
Madrugamos un poquito pero sorprendéntemente todo el mundo fue puntual y pusimos rumbo a Finlandia sin sobresaltos. El autobús de ida a Madrid fue patrocinado por Scouts Burgos, hicimos un rapidísimo desplazamiento a la T2 de Barajas y tras una escala en Frankfurt llegamos a Helsinki a última hora de la noche. Mención especial a la compañía aérea Lufthansa que nos dio de comer como generales y a su terminal en Frankfurt por la prensa y cafés gratis.
Dormimos en el aeropuerto de Helsinki y por la mañana nos dirigimos al colegio que nos acogió para dejar nuestras cosas y pasar la noche previa al comienzo del encuentro. Allí experimentamos la primera toma de contacto con otros rovers europeos. Por la tarde hicimos turismo por el centro de Helsinki. Visitamos la zona del mercado, el puerto, las catedrales cristiana y ortodoxa y la plaza mayor.
Después de cenar, ya en el colegio, juagamos al futbol con unos franceses para defender el honor patrio y algún chico del clan fue demasiado expeditivo en defensa y sufrió el primer incidente reseñable del viaje. Pero no fue el único.
INAUGURACIÓN en el estadio Olímpico de 1954
Al día siguiente ordenadamente fuimos desplazándonos al estadio olímpico de Helsinki, donde tuvo lugar la ceremonia de inauguración del Roverway para los paths o tribus que se realizaban en la zona sur de Finlandia. Asistieron unos 3000 rutas. Las otras ciudades de inauguración fueron Tampere y Rovaniemi. En total 6000 jóvenes de toda Europa unidos por el escultismo. La ceremonia fue en inglés, así que alguno tuvo que hacer de traductor. Para el recuerdo una riada de Scouts entrando al estadio, la expectación de lo que iba a pasar y luego todos juntos disfrutando de los cánticos del resto de países. Por cierto, los españoles dimos mucha guerra todo el Roverway. Fuimos el segundo contingente más numeroso detrás de Italia.
SENTIMIENTO: W12 NAGü
Una vez finalizada la ceremonia, nos dividieron por tribus y pusimos rumbo a Turku para disfrutar de los primeros cuatro días. Teníamos dos horas de viaje en autobús por delante, así que algunos aprovecharon a descansar y otros se dedicaron a conocer al resto de nuestros compañeros. La tribu estaba formada por italianos, belgas, checos, chipriotas y británicos. Llegamos a la sede scout del grupo scout de la ciudad que nos acogió después de la hora de comer. No sabemos muy bien como definir la base de este grupo, así que “sede” es como mejor se puede describir una base scout con piscina y sauna finlandesa. Nos instalamos rápidamente y nos dividieron por grupos para realizar un juego bastante currado de geocatching para conocer Turku. Esos grupos mixtos se mantuvieron durante los cuatro días.
Tras conocer un poquito la antigua capital de Finlandia degustamos las delicias propias de cada país en la cena de los pueblos típica de estos encuentros. Nosotros llevamos, como es lógico, morcilla de Burgos. El tirón de la morcilla fue “aceptable”, ya que al explicar en inglés el término morcilla (no sin dificultad) algún país no quedó muy satisfecho con lo que escuchó y quedó condicionado al probarlo. Luego hicimos una amena velada donde cada país enseñaba al resto algún juego o canción típica.
Los horarios en Finlandia no deben ser importantes, ya que cada día durante los días del path nos despertamos, desayunamos, comimos y cenamos a horas diferentes. Creemos que el problema es que como no existen horas de noche total y les afecta a sus biorritmos irreversiblemente.
Al día siguiente, nos propusieron un juego de orientación por la ciudad para terminar en un de pino a pino. La idea era convivir por grupos para conocernos un poco más. Tuvimos que orientarnos para conseguir el mejor tiempo, cocinamos pizzas con más o menos suerte y la lluvia hizo acto de presencia por lo que frustró cualquier intento de competición. A esas alturas ya nos dábamos cuenta que nos querían hacer adelgazar y atracamos un supermercado de la zona para aprovisionar nuestras mochilas para la segunda parte de la ruta.
El tercer día, nos desplazamos muy temprano al archipiélago de Nagü, a unos 300km de Turku, bañado por el Mar Báltico. Lo primero que hicimos fue visitar la granja de la parcela que nos acogería esos dos días. Se dedicaban a cultivar todo tipo de moras o bayas. Seguidamente montamos las tiendas donde nos mandaron. Y decimos donde nos mandaron, porque aquello era la fiesta de las garrapatas y no hubo lugar a la negociación. Ese día cenamos a eso de las cinco de la tarde y menos mal, ya que comenzó a llover y no pudimos hacer mucho más así que prontito al saco ya que el siguiente se presumía duro.
PASADOS POR AGUA PERO CONTENTOS
Con la lluvia impasible aterrizando sobre nuestras cabezas amaneció el último día de la ruta en Nagü. La idea era hacer el último juego de orientación con pruebas hasta el pueblo disfrutando de los paisajes de la zona, pero quedó totalmente deslucido por el agua y se convirtió en una marcha todos juntos hasta el pueblo. Allí probamos algo de comida típica, llevamos a cabo una acción social limpiando una playa y disfrutamos de la sauna finlandesa. Esa tarde directamente desde el pueblo cogimos un autobús a Turku para hacer noche allí y desplazarnos al día siguiente al Evo Camp con el resto de rutas del Roverway.
Seguiremos contando nuestras peripecias de la segunda parte del Roverway, así que atentos a nuestro blog. De momento, si queréis ver todo las mejores fotos del viaje, solo tenéis que pichar y ver todas nuestras fotos por tierras finlandesas aquí: